México se posicionó como el segundo país de origen de compradores extranjeros de vivienda en Estados Unidos, con una participación del 14%. Detrás de esta cifra aparece una transformación que va más allá de la compra de propiedades: el Near-Living, una tendencia que conecta la expansión empresarial, la movilidad familiar y las estrategias de inversión patrimonial.
Durante los últimos años, el nearshoring en México ha sido protagonista de la conversación económica. La llegada de empresas internacionales, la expansión de parques industriales y el fortalecimiento de las cadenas productivas de Norteamérica han generado expectativas para el mercado inmobiliario.
Sin embargo, también existe una consecuencia menos evidente: el nearshoring no solo está cambiando dónde operan las empresas, sino también dónde deciden vivir, trabajar e invertir las familias vinculadas con ellas.
Este fenómeno ha comenzado a conocerse como Near-Living y representa una evolución en la relación entre vivienda, negocios y patrimonio. Una columna publicada por Claudia Olguín en El Financiero el 1 de octubre de 2026 puso sobre la mesa una cifra reveladora: los mexicanos adquirieron alrededor de 9,400 viviendas en Estados Unidos en el periodo anual más reciente, por aproximadamente 5,000 millones de dólares.
Para quienes seguimos de cerca el mercado inmobiliario desde 100 Ladrillos, la pregunta es: ¿cómo puede la integración económica entre México y Estados Unidos transformar las oportunidades de inversión inmobiliaria a ambos lados de la frontera?
El término Near-Living, utilizado por la firma BAI Capital, describe una tendencia en la que la internacionalización de los negocios también influye en las decisiones residenciales y patrimoniales de empresarios, directivos y sus familias.
A diferencia del nearshoring tradicional, cuyo objetivo es acercar la producción a los mercados de consumo, el Near-Living incorpora una dimensión humana. Imaginemos a un empresario mexicano que amplía sus operaciones hacia Texas: inicialmente abre una oficina, establece relaciones comerciales y desarrolla una cadena de distribución. Conforme crece el negocio, aumenta la necesidad de viajar, supervisar operaciones y mantener presencia frecuente en Estados Unidos.
En algún momento, adquirir una vivienda puede convertirse en una decisión relacionada tanto con las operaciones empresariales como con la calidad de vida y la administración del patrimonio familiar. Esa propiedad deja de ser solo una segunda residencia y puede funcionar como base para dirigir negocios, desarrollar relaciones comerciales y facilitar la movilidad.
El Near-Living implica que la ubicación de los activos inmobiliarios comienza a responder también a la ubicación de las oportunidades económicas. Es importante aclarar que se trata de un concepto emergente, no de una categoría estadística oficial. Tampoco significa que todas las compras internacionales estén motivadas por el nearshoring.
El informe 2026 International Transactions in U.S. Residential Real Estate de la National Association of REALTORS® (NAR), correspondiente a las operaciones de abril de 2025 a marzo de 2026, revela un cambio relevante en la participación mexicana.
México pasó del 8% al 14% de las compras internacionales en un año. En unidades adquiridas, el aumento fue cercano al 52%. Ese crecimiento es especialmente relevante porque, simultáneamente, el mercado general de compradores extranjeros de vivienda en Estados Unidos registró una caída del 14% en el número de propiedades adquiridas.
Otro dato aporta contexto: el 56% de las compras internacionales correspondió a extranjeros que ya residían en Estados Unidos, como inmigrantes recientes o titulares de ciertas visas. Esta cifra incluye a todas las nacionalidades, no solamente a mexicanos.
Los datos reflejan una creciente presencia mexicana en el mercado estadounidense, pero no permiten determinar cuántas operaciones fueron motivadas directamente por el nearshoring. Es importante distinguir una correlación económica de una causalidad demostrada.
Cuando una empresa abre una planta, el impacto económico no termina en sus instalaciones industriales. Necesita directivos, ingenieros, técnicos, proveedores, transporte, servicios profesionales y trabajadores. Estas actividades pueden generar demanda de viviendas, oficinas, comercios e infraestructura.
Por ello, el desarrollo industrial y el mercado residencial mantienen una relación estrecha. El Near-Living permite observarla en dos direcciones.
Florida, California y Texas fueron los tres principales destinos de compradores extranjeros en general, según la NAR, con el 20%, 19% y 12% de las compras internacionales, respectivamente. No se trata de porcentajes exclusivos de compradores mexicanos.
Para algunas familias mexicanas, adquirir una propiedad en esos mercados puede responder a diferentes objetivos: disponer de una residencia, facilitar visitas de negocios, establecer relaciones comerciales o diversificar el patrimonio. Una vivienda puede funcionar como activo patrimonial y como recurso operativo.
Sin embargo, comprar una vivienda en Estados Unidos no concede por sí mismo derechos migratorios o de residencia. También es indispensable analizar obligaciones fiscales, gastos de adquisición, mantenimiento y reglas jurídicas aplicables.
En México, la conexión se manifiesta desde otro ángulo. La expansión de la actividad industrial puede impulsar la demanda habitacional cerca de corredores logísticos, parques industriales y centros de empleo.
Ciudades como Monterrey, Tijuana, Ciudad Juárez, Querétaro y Guadalajara cuentan con ecosistemas productivos relevantes para analizar esta dinámica. La llegada de trabajadores, especialistas y proveedores puede incrementar la necesidad de viviendas en renta y servicios complementarios.
Pero el efecto no necesariamente es uniforme. La conectividad, los ingresos de los trabajadores, los servicios urbanos y la oferta disponible condicionan los resultados. El nearshoring es un posible generador de demanda, no una garantía automática de plusvalía.
Para profundizar en el panorama nacional, consulta nuestro análisis de precios de la vivienda en México en 2026 y oportunidades de inversión.
Tradicionalmente, la compra de vivienda en otro país se asociaba con una segunda residencia, una propiedad vacacional o una forma de diversificar riesgos económicos. El Near-Living introduce motivaciones adicionales: la ubicación de una propiedad también puede responder a la internacionalización empresarial y a la movilidad profesional.
Esta transformación conduce a una idea fundamental: no todos los bienes raíces dentro de un patrimonio deben cumplir la misma función. Una familia puede necesitar una vivienda para sus actividades en otro país y mantener inversiones en México orientadas a generar ingresos periódicos por arrendamiento.
Ambas decisiones pueden coexistir cuando responden a objetivos claros. La diversificación debe considerar también exposición cambiaria, concentración geográfica, riesgos de mercado y liquidez. Tener inmuebles en distintos lugares no elimina automáticamente esas variables.
El Near-Living invita a mirar más allá de las grandes operaciones industriales. Cuando una región fortalece sus conexiones con cadenas productivas internacionales, pueden generarse oportunidades en segmentos inmobiliarios diversos:
Para evaluar estas alternativas, conviene revisar datos de empleo, ocupación, absorción de espacios, niveles de renta, infraestructura y evolución de la oferta. El atractivo de una región no debe medirse solamente por anuncios de nuevas inversiones. Lo importante es comprobar que exista demanda sostenible.
La internacionalización patrimonial también invita a revisar cómo distribuimos el capital destinado a bienes raíces. Comprar una propiedad completa puede exigir una cantidad considerable de recursos, además de gastos de adquisición, mantenimiento, administración y obligaciones fiscales.
Para quienes buscan exposición al sector sin adquirir un inmueble entero, existen alternativas como la inversión inmobiliaria fraccionada.
En 100 Ladrillos, facilitamos la participación en proyectos inmobiliarios mexicanos mediante un modelo en el que distintos inversionistas adquieren derechos económicos vinculados con un inmueble. Estas participaciones, llamadas Ladrillos, pueden generar resultados relacionados con arrendamientos y una posible plusvalía, dependiendo del proyecto y de sus contratos.
Los inmuebles se estructuran mediante fideicomisos bancarios y los derechos de cada inversionista se establecen en la documentación contractual correspondiente. Este modelo permite distinguir dos necesidades distintas: adquirir una vivienda para utilizarla personalmente y participar económicamente en activos inmobiliarios con fines de inversión.
No son decisiones equivalentes. La inversión fraccionada conlleva riesgos de mercado, ocupación, desarrollo y liquidez, y los rendimientos no están garantizados. Conoce otras modalidades en nuestra guía sobre cómo generar ingresos pasivos inmobiliarios sin comprar una propiedad completa.
Una buena decisión inmobiliaria sigue dependiendo de fundamentos concretos. Antes de destinar recursos a un proyecto relacionado con el nearshoring, recomendamos responder cinco preguntas:
Este último punto es especialmente relevante cuando se necesita flexibilidad financiera. En 100 Ladrillos contamos con un Mercado de Reventa que permite ofrecer participaciones a otros inversionistas bajo las políticas vigentes. La venta no es inmediata ni está garantizada; depende de encontrar compradores y de las condiciones del mercado.
Conoce cómo funciona el Mercado de Reventa de 100 Ladrillos y la liquidez de la inversión fraccionada.
Es un concepto que describe cómo la expansión internacional de negocios puede influir en el lugar donde empresarios y familias deciden vivir y distribuir su patrimonio inmobiliario. No es una categoría estadística oficial.
Las motivaciones pueden incluir residencia, familia, trabajo, negocios, inversión o diversificación patrimonial. La NAR reportó 9,400 compras por mexicanos entre abril de 2025 y marzo de 2026, pero no determina qué proporción estuvo asociada al nearshoring.
No. Puede generar actividad y demanda en determinadas zonas, pero cada mercado depende del empleo, los salarios, la infraestructura, la disponibilidad de vivienda y otras variables.
Sí. Existen alternativas como inversión fraccionada, crowdfunding inmobiliario y FIBRAs. Cada opción tiene derechos, riesgos, comisiones y mecanismos de liquidez diferentes.
La integración económica de Norteamérica está creando relaciones cada vez más estrechas entre la actividad empresarial, la movilidad de las familias y la distribución de su patrimonio. El Near-Living propone observar estas decisiones como parte de una misma transformación.
Una expansión empresarial puede modificar las necesidades residenciales de directivos. Un nuevo centro productivo puede crear demanda habitacional para trabajadores. Y un corredor económico consolidado puede abrir oportunidades para distintos inmuebles, siempre sujetas a las condiciones particulares de cada mercado.
El verdadero valor de comprender tendencias como el Near-Living no está en suponer que todos los inmuebles subirán de precio, sino en identificar dónde existe demanda sostenible y cómo participar de manera estratégica.
En 100 Ladrillos creemos que el futuro de la inversión inmobiliaria estará cada vez más relacionado con identificar oportunidades, diversificar y acceder a proyectos de bienes raíces con información clara.
Explora las oportunidades disponibles en 100 Ladrillos y conoce cómo participar en el mercado inmobiliario mexicano sin comprar una propiedad completa.
Contenido informativo. Las inversiones inmobiliarias implican riesgos y no garantizan rendimientos ni recuperación del capital. Este artículo no constituye asesoría financiera, legal, fiscal o migratoria personalizada.