Si ya conoces cómo funciona nuestro modelo de negocio, sabes que en 100 Ladrillos fraccionamos propiedades para facilitar la inversión desde montos accesibles. Pero cuando se trata de dar el siguiente paso, surge una pregunta clave: ¿cómo se estructura legalmente mi inversión y qué derechos me otorga exactamente?
Al buscar “fideicomiso vs. copropiedad”, conviene aclarar algo desde el inicio: no son necesariamente alternativas excluyentes. La copropiedad describe el modelo de participación; el fideicomiso bancario es la estructura jurídica con la que se instrumenta esa participación en 100 Ladrillos.
En el crowdfunding inmobiliario en México encontramos, entre otras modalidades, modelos de deuda y de copropiedad. Ambos permiten participar en proyectos con menos capital que el necesario para comprar un inmueble completo, pero sus derechos y riesgos son distintos. En 100 Ladrillos operamos bajo un esquema de copropiedad instrumentado a través de un fideicomiso bancario. A continuación, explicamos qué protege esta estructura y qué riesgos permanecen.
En el crowdfunding de deuda, prestas dinero a un desarrollador o proyecto inmobiliario. A cambio, se pactan intereses y la devolución del capital en un plazo definido. El rendimiento puede ser una tasa fija o variable acordada de antemano.
La lógica es la de un préstamo: tu derecho principal es cobrar, no decidir sobre el inmueble ni beneficiarte directamente de su plusvalía más allá de lo establecido en el contrato. Si el acreditado enfrenta problemas de liquidez o el proyecto se retrasa, la recuperación depende de su capacidad de pago, las garantías constituidas y los mecanismos legales para exigir el cumplimiento. Una tasa pactada no equivale a un pago garantizado.
En el esquema de copropiedad de 100 Ladrillos, no prestas dinero: adquieres derechos de participación vinculados con un inmueble mediante la estructura fiduciaria. Esto permite participar proporcionalmente en los ingresos y en el valor económico del activo, de acuerdo con el proyecto y los contratos aplicables.
Comprar un Ladrillo no significa recibir una escritura individual ni adquirir un metro cuadrado físico delimitado. La titularidad del inmueble permanece en la estructura fiduciaria. Tus derechos concretos se documentan en los contratos de inversión y de representación correspondientes.
El rendimiento depende del desempeño real del proyecto. Según su modalidad y etapa, puede provenir de rentas, de la venta o de otros mecanismos previstos contractualmente. No todos los proyectos generan rentas desde el inicio ni todos tienen las mismas condiciones de salida.
La diferencia es relevante: en la deuda, la expectativa es recuperar capital más intereses; en la copropiedad instrumentada fiduciariamente, participar en el desempeño económico de un activo inmobiliario. En ambos casos existe riesgo de pérdida.
¿Cómo puedes participar en una bodega industrial o un local comercial sin firmar una escritura individual ni gestionar una copropiedad civil con cientos de personas? La respuesta está en el fideicomiso bancario.
Un fideicomiso es un contrato mediante el cual se transmiten bienes o derechos a una institución fiduciaria para destinarlos a una finalidad determinada. En 100 Ladrillos, esta estructura permite canalizar recursos, adquirir o desarrollar el inmueble y gestionar sus beneficios conforme al contrato de cada proyecto.
Según nuestro Centro de ayuda sobre el fideicomiso bancario, 100 Ladrillos interviene como fideicomitente y fideicomisario en representación de los inversionistas; el banco actúa como fiduciario. Los inversionistas confieren facultades de representación mediante el contrato de adhesión. Consulta los documentos de la propiedad para conocer las funciones y facultades específicas.
Esta arquitectura atiende cuatro necesidades de la inversión fraccionada:
La certeza jurídica no significa ausencia de riesgo. Comprender esta distinción es indispensable para evaluar una inversión inmobiliaria.
Sobre la duración, el artículo 394, fracción III, de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito contempla una restricción de 50 años para determinados fideicomisos según el tipo de beneficiario, con excepciones. No es correcto presentarla como un límite universal sin matices. Consulta la vigencia específica de cada propiedad y nuestra explicación sobre qué ocurre cuando termina el fideicomiso que respalda los Ladrillos.
Para profundizar en las opciones de salida, consulta cómo funciona el Mercado de Reventa de 100 Ladrillos. La disponibilidad de un mercado de reventa no asegura la venta inmediata de tu participación.
100 Ladrillos opera como Institución de Financiamiento Colectivo autorizada por la CNBV, en el marco de la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera. La regulación contempla obligaciones de información, prevención de lavado de dinero y seguridad de la información, entre otras. La autorización no garantiza los rendimientos ni la recuperación del capital. Puedes consultar nuestra información financiera y los términos y condiciones.
Elegir entre deuda y copropiedad no consiste en decidir cuál es mejor en abstracto, sino qué derechos, horizonte y exposición se ajustan a tu perfil. Si buscas una lógica de acreedor y un rendimiento pactado, debes evaluar el crédito y sus garantías. Si buscas participación proporcional en el desempeño de un inmueble, debes entender tanto la estructura fiduciaria como los fundamentos del activo.
En 100 Ladrillos creemos que la transparencia sobre lo que la estructura protege y lo que no protege es la base de una relación de confianza a largo plazo. Antes de invertir:
Consulta más información sobre los fideicomisos inmobiliarios y explora los proyectos disponibles. La certeza jurídica empieza por hacer las preguntas correctas y revisar los documentos que respaldan cada respuesta.
No. La copropiedad describe un modelo de participación y el fideicomiso es una estructura jurídica. En 100 Ladrillos, el modelo de copropiedad se instrumenta mediante un fideicomiso bancario.
No recibes una escritura individual por cada Ladrillo. Adquieres los derechos de participación previstos en los contratos y el inmueble permanece dentro de la estructura fiduciaria.
No. Aporta separación patrimonial y reglas de administración, pero permanecen riesgos de mercado, ejecución, operación y liquidez. Los rendimientos y la recuperación del capital no están garantizados.
La venta está sujeta a las reglas del proyecto y del Mercado de Reventa, así como a la existencia de un comprador. No se garantiza el plazo de venta ni el precio de recuperación.
Contenido informativo. Los derechos y obligaciones de cada inversión se determinan en sus contratos y documentos aplicables. Revisa esa información antes de invertir.