México camina hacia a una recesión técnica: podría registrar dos trimestres consecutivos de contracción económica al inicio de 2025.
El gobierno enfrenta una encrucijada fiscal: necesita recortar el déficit sin frenar el crecimiento.
Agencias calificadoras ya advierten riesgos sobre la calificación soberana del país.
Expertos como Ricardo Gallegos, director de análisis en HR Ratings, afirman que la probabilidad de una recesión técnica es alta. La economía mexicana ya muestra signos de debilidad desde finales de 2024. Si el PIB cae en el primer y segundo trimestre de 2025, como se prevé, el país entrará oficialmente en terreno negativo.
“Pero hay un matiz, no toda recesión técnica implica crisis”,aclaró Ricardo Gallegos, director de análisis en HR Ratings
Mientras el consumo y el empleo se mantengan estables, el impacto podría ser menos severo, remarcó el experto. Aun así, la incertidumbre reina.
El ajuste del déficit fiscal no llega en el mejor momento para la economía mexicana. En este tenor y bajo el contexto de que el país enfrente una recesión técnica, el economista en jefe de Grupo Coppel, advirtió que la política fiscal está actuando en contra, lo que implica recortes drásticos al gasto público.
“Lo peor es que la política fiscal está actuando en contra, debido a la necesidad de recortar el gasto en 2025 y avanzar hacia la consolidación fiscal, con una reducción del déficit ampliado del 5.7 al 4 por ciento”, subrayó Arturo Vieyra, economista en jefe de Grupo Coppel
Ante ellos, se cuestionó “¿Crecimiento cero y menos gasto? Entonces, ¿de dónde saldrán los ingresos?”. Un cuestionamiento que va directo al corazón del dilema fiscal.
Janneth Quiroz Zamora, directora de análisis económico de Monex, coincide en que es casi seguro que habrá dos contracciones consecutivas del PIB.
Aunque esto ayuda a contener la inflación, también pone en riesgo la meta de ingresos fiscales. Con la actividad económica frenada, las cuentas públicas podrían tambalear.
El contexto político tampoco ayuda. El gobierno ha reiterado que no impulsará una reforma fiscal en todo el sexenio.
La Secretaría de Hacienda queda con manos atadas. Las agencias calificadoras ya comenzaron a emitir señales de alarma, poniendo en perspectiva negativa la calificación soberana de México.

Vieyra lanza una advertencia: la única salida real es que México crezca. Fortalecer el mercado interno, recuperar el dinamismo del nearshoring y destrabar la inversión privada serán claves.
Además, señala que hay asignaturas pendientes como la inseguridad y la falta de claridad en el sector energético. La participación del sector privado, especialmente a través de asociaciones público-privadas, sigue en la sombra.
Hacienda proyecta un crecimiento del 1.9 por ciento para la economía mexicana en 2025. Pero los analistas lo ven como un cálculo excesivamente optimista.
Gallegos es tajante, refirió que “con suerte, veremos un crecimiento del 0.6 por ciento”. La brecha entre el discurso oficial y la realidad económica se ensancha y agregó que falta más claridad en la participación del sector privado, sobre todo en el sector energético.
Quiroz sugiere que México debe aprovechar la revisión del T-MEC para fortalecer su posición comercial. De lo contrario, perderá impulso justo cuando más lo necesita.
NOTA DE INTERÉS: Aranceles a México oportunidad clave para nearshoring
El escenario ya no admite medias tintas. Las señales son claras, y la economía mexicana se enfrenta a uno de los retos más complejos de los últimos años. Una tormenta perfecta de desaceleración, recortes fiscales, bajo dinamismo del mercado interno y falta de claridad en la política económica.
El reloj corre, y el margen de error es mínimo. La economía mexicana enfrenta un primer semestre de 2025 oscuro y desafiante. Con caídas del PIB, gasto público bajo presión y sin reforma fiscal, el país camina hacia una recesión técnica que podría convertirse en algo peor si no se toman decisiones estructurales.
La pregunta ya no es si habrá recesión técnica, sino qué tan profunda será y quién pagará la factura.
Fuente de noticia: El FinancieroUna recesión técnica ocurre cuando la economía de un país experimenta dos trimestres consecutivos –es decir, seis meses seguidos– de contracción en su Producto Interno Bruto –PIB–, es decir, cuando el valor total de los bienes y servicios producidos por esa economía disminuye en comparación con los trimestres anteriores.
Este fenómeno es una señal técnica de desaceleración económica, aunque no necesariamente implica una crisis profunda. Se considera una forma objetiva y estandarizada de identificar que la actividad económica está en retroceso de manera sostenida.
Es importante diferenciar entre una recesión técnica y una crisis económica. Mientras que la recesión técnica se basa en datos cuantitativos específicos –dos caídas trimestrales seguidas del PIB–, una crisis económica puede involucrar una situación mucho más compleja, con impactos más graves y duraderos como altos niveles de desempleo, quiebras empresariales, inflación descontrolada o problemas financieros generalizados.
La recesión técnica es una alerta temprana que indica que la economía está perdiendo dinamismo, aunque sus efectos pueden variar en intensidad según el contexto económico y las políticas que se implementen para enfrentarla.